La Galicia emigrante en América


Un éxodo olvidado que aún vive

Entre finales del siglo XIX y mediados del XX, Galicia vivió un intenso proceso migratorio. Muchas personas emprendieron el viaje hacia América buscando un futuro que su tierra no podía ofrecerles. Se formó así lo que puede llamarse la Galicia emigrante o la Galicia de la diáspora. Debido a ello, muchos argentinos, cubanos o mexicanos son descendientes de gallegos. Pero, después de que hayan pasado varias generaciones, les resulta difícil comprender qué razones empujaron a sus antepasados gallegos a cruzar el océano.

Vamos a intentar comprender estas razones por las que estas personas abandonaron su hogar.

Comencemos con las cifras. Entre 1885 y 1930, más de 900.000 gallegos se dirigieron hacia América, aunque la cuantificación es difícil: muchos viajes se hacían de forma clandestina y no quedaban registrados. Desde 1931, se observa un acusado descenso de esta emigración. En época de crisis mundial, muchos países de América restringieron la entrada de inmigrantes.


La Galicia emigrante en América: las causas

Para comprender por qué tantas personas del mundo rural gallego emigraron a América, es necesario situarse en el contexto económico y social de la Galicia de finales del siglo XIX. Era un país sin una base industrial sólida; las oportunidades laborales en los núcleos urbanos eran escasas. Y el mundo rural tenía varias características que empujaban a la emigración.

El mundo rural gallego estaba dominado por los minifundios, pequeñas parcelas heredadas de generación en generación que eran insuficientes para sostener a una familia. La tierra no alcanzaba, y esto condenaba a muchas personas a la pobreza. Ante esta falta de horizonte, América se convirtió en una promesa de prosperidad.

A ello hay que sumar que la agricultura gallega de finales del siglo XIX era tradicional y poco mecanizada. Las herramientas eran rudimentarias y los cultivos poco diversificados. Galicia parecía anclada en otra época. Esto contribuyó también a que la emigración fuera vista como una oportunidad para escapar de ese atraso y de la pobreza que conllevaba.

Además, en muchas zonas del interior persistían formas de arrendamiento agrario que beneficiaban a los antiguos señores o foreros. Los campesinos debían pagar rentas en especie o dinero, lo que mermaba aún más su ya escasa producción. La opresión del sistema foral empujó a muchos jóvenes a buscar una vida libre de estas cargas.

No podemos olvidar el atractivo irresistible de América. Esta ofrecía un imaginario de prosperidad. Llegaban historias de gallegos que habían hecho fortuna, cartas con dinero, fotografías con trajes elegantes, los indianos construían magníficas casas… Todo ello tejió una red de noticias que impulsaban una especie de llamada del otro lado del océano. Países como Cuba y Argentina, con economías pujantes y políticas migratorias favorables, resultaban especialmente atractivos. Además, la presencia de comunidades gallegas organizadas facilitaba la integración de los recién llegados.


Orvallo: una historia de la emigración gallega a América

Comprender las razones de la emigración es necesario, pero no es suficiente. Para entender de verdad la experiencia que vivieron los gallegos en América, hay que ir más allá. Es necesario conocer sus historias. De este modo, las causas dejan de ser algo abstracto e impersonal y se convierten en una experiencia vívida y real.

Esto me ha llevado a escribir Orvallo, una novela sobre la emigración gallega a América. Orvallo relata una saga familiar protagonizada por Martín y su hijo Santiago. El primero emigra de la Tierra del Eume a Cuba en la primera mitad del siglo XX. Se instala en La Habana, donde consigue ascender socialmente y alcanzar una buena posición económica. 20 años después, padre e hijo regresan a Galicia y se instalan en la Tierra del Eume, donde rehacen sus vidas como emigrantes retornados que han hecho fortuna.

Orvallo es la novela que te ayudará a comprender lo que vivieron quienes salieron de Galicia para salir de la pobreza. Es hora de que te sumerjas en la experiencia que vivieron.

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